Isla_dos

“Atónito por tu carta, sorprendido por tu mirada de Isla, desde el primer momento pensé en volver, y lo hice. Esta vez, fuera de guías y tour-operadores, fuera de la protección del turista que reside en hoteles de gran lujo, me decidí a pasear como uno más, con mi cámara. La cámara era mi diario. Querido amigo, no debo por más que reconocerte tu visión, me entran ganas de pedirte perdón. Cada paso que daba por Isla, era como recrearme en tu carta, era como incluirme en ella, en primera persona. Todo empezó con naturalezas muertas, no podría ser de otra manera, paisajes que son huellas humanas, tanto del pasado como del presente; y lo peor, de un futuro inmediato. Esto me acompañó durante toda mi inmersión. Era el contexto de esas miradas negras, de esos interiores mugrientos que abrazan la humildad extrema de gentes que no se ubican, simplemente sobreviven. Arrastran su cuerpo de manera animal, donde el raciocinio, e incluso el instinto, están devaluados radicalmente. He intuido un pasado brillante, bajo numerosas capas de tiempo, entre grietas , entre fisuras. Los mayores lo recuerdan como un sueño. El resto de la población nacen ya con cicatrices abiertas, supurantes e infectadas. Sobreviven por los anticuerpos creados, pero la infección permanece. Me conoces bien, cuando conozco una historia en profundidad soy muy empático, y esta me sobrepasa. Por un lado son muchas historias, pero más allá de las individualidades, es una historia de una sociedad, cuya máquina del tiempo se ha ido frenando hasta el punto de pararse. Un “deja vú” que me cuestiona tanto mi “fe” en el ser humano, como en el “no humano”.”